Profile

  • Route: Rockies
  • Ride Year: 2022
  • Hometown: Lázaro Cárdenas, Michoacán, México

About: Hi! My name is Gloria Sajuan. I was born and grew up in Mexico and decided to move to the United States in 2016 with the aspiration of studying medicine. I am fortunate to have the most loving and supportive parents, Daniel and Yesenia, and two wonderful and unbelievably tall younger siblings, Dani and Yesi.

I am an undergraduate student at UT Austin pursuing a BSA in Neuroscience with a Pre-Health Professions Certificate. I aspire to become a medical oncologist one day and dedicate myself to care for those who are affected by cancer. Apart from Texas 4000, I am involved in Alpha Epsilon Delta, a Pre-Health Professional Honor Society.

My interests include reading, playing volleyball, and spending time with my family. I also greatly enjoy volunteering as a Spanish interpreter and helping my Hispanic community to communicate in their native language.

Why I Ride

(La versión en español se encuentra en la parte inferior)

My grandmother and namesake Gloria, who I used to call Mamá Yoya, was my greatest inspiration. She and my grandfather, Regulo, raised me until the age of four and gave me a life full of love and joy. My grandmother was the most caring and compassionate woman whose dedication to her family was admirable. She took care of me as if I were her daughter, and I learned to love her as if she were my mother. She became the person whose companionship I wished to have for my entire life.

In 2010, my grandmother was diagnosed with stage three ovarian cancer. Everything had begun with an abdominal pain that seemed to worsen over time despite all the medication she was taking. It wasn’t until my family sought private medical attention that we realized my grandmother had a cancerous tumor in her left ovary. She first had surgery to remove the tumor and her two ovaries to prevent the cancer from spreading further. My grandmother then received five rounds of chemotherapy and soon began to recover. After six months, we were immensely grateful to know that she was cancer-free.

Five months passed and my grandmother began to experience abdominal pain again. We believed that she couldn't have ovarian cancer again because her two ovaries had been removed. However, a medical negligence had caused my grandmother's cancer to return. Nonetheless, my grandmother was willing to fight cancer for the second time, and she knew she had the support of all her family to do so.

For five years, my grandmother fought cancer with the greatest strength and never lost her faith. It was heartbreaking, however, to see her suffering due to the adverse effects of chemotherapy and the complications that arose throughout the years. Although the cancer could not be eradicated, it was under control until the day that my grandmother’s case was handed to a different specialist for no particular reason. He decided to stop my grandmother’s treatment for three months and assured us that there weren’t going to be complications. A month after this, my grandmother relapsed and was not able to recover again. The morning of May 13th, 2015 my grandmother passed.

Some of the questions I have asked myself ever since she passed are: What if the doctors who first treated her had realized that her abdominal pain was a cancerous tumor? What if the oncologist who first operated on her had done his job properly and removed her two ovaries? What if the specialist who treated her last had realized that my grandmother couldn’t be without treatment for so long? To all these questions, my answer is: Perhaps my grandma would still be with us. Unfortunately, I am not able to change the past and prevent all the pain and suffering that my grandmother lived, but I can change the future by becoming the oncologist I wish my grandmother would have had. I can change the future by contributing to the fight against cancer and spreading hope, knowledge and charity through Texas 4000.

I ride in memory of my grandmother, Gloria, who fought cancer for five years with the greatest strength and determination. I ride for my grandfather, Regulo, who battled cancer alongside my grandmother and always did everything he could to make her happy. I ride for my family, who was deeply affected by the loss of my grandmother to cancer but continues to be united as she always wanted. I ride for my aunt, Hortencia, who defeated breast cancer many years ago and has been cancer-free for 12 years now. I will always be grateful to her and my cousin, Giovanna, for giving me their guidance and support when I first came to the United States. My cousin Giovanna is currently battling breast cancer for the third time, and she is also one of the reasons I ride. Lastly, I ride for every person who has been touched by cancer and for those who continue fighting to this day.

I would be honored to ride for you, your family or any person you may know who has been affected by cancer. Please don’t hesitate to contact me at gloriasajuan@utexas.edu.

To Alaska and Back,
Gloria Sajuan

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Mi abuelita Gloria, a quien solía llamar mamá Yoya, fue y será siempre mi mayor inspiración. Ella y mi abuelito Regulo me cuidaron hasta los cuatro años y me dieron una vida llena de amor y alegría. Mi mamá Yoya era la mujer mas bondadosa y compasiva cuya dedicación por su familia era admirable. Ella me cuidó como si yo fuera su hija y yo aprendí a quererla como si ella fuera mi madre. Mi mamá Yoya se convirtió en una persona cuya compañía yo deseaba tener durante toda mi vida.

En el 2010, a mi mamá Yoya le diagnosticaron cáncer de ovario en etapa tres. Todo había comenzado con un dolor abdominal que parecía agravarse con el tiempo a pesar de todo el medicamento que ella estaba recibiendo. No fue hasta que mi familia buscó atención médica privada que nos dimos cuenta de que mi mamá Yoya tenía un tumor canceroso en el ovario izquierdo. Primero tuvieron que hacerle una cirugía para remover el tumor y sus dos ovarios con el fin de evitar que el cáncer se propagará mas. Posteriormente, mi mamá Yoya recibió un tratamiento de quimioterapia y pronto comenzó a recuperarse. Después de seis meses, mi familia y yo nos sentimos inmensamente agradecidos de saber que ella estaba libre de cáncer.

Pasaron solo cinco meses y mi mamá Yoya comenzó a sentir dolor abdominal nuevamente. Creíamos que ella no podía volver a tener cáncer de ovario dado que le habían removido sus dos ovarios anteriormente. Sin embargo, nos dimos cuenta de que una negligencia médica había provocado que el cáncer regresará. No obstante, ella estaba dispuesta a luchar contra esta enfermedad por segunda vez y sabía que contaba con todo el apoyo de su familia para hacerlo.

Durante cinco años, mi mamá Yoya luchó contra el cáncer con la mayor fuerza y nunca perdió la fe. Sin embargo, fue tan doloroso verla sufrir debido a los efectos secundarios de la quimioterapia, así como a las complicaciones que surgieron a lo largo de los años. Aunque su cáncer no podía ser erradicado, estuvo controlado hasta el día en que el caso de mi mamá Yoya pasó a manos de otro especialista sin ningún motivo en particular. Él decidió interrumpir el tratamiento de mi mamá Yoya por tres meses y nos aseguro que no habría complicaciones. Un mes después, mi mamá Yoya recayó y no pudo recuperarse nuevamente. La madrugada del 13 de mayo del 2015, mi mamá Yoya falleció.

Algunas de las preguntas que me he hecho desde que ella falleció son: ¿Que hubiera pasado si los médicos que trataron a mi mamá Yoya por primera vez se hubieran dado cuenta de que su dolor abdominal era realmente un tumor maligno? ¿Que hubiera pasado si el oncólogo que la operó hubiera hecho su trabajo correctamente y removido sus dos ovarios? ¿Que hubiera pasado si el especialista que le trató por ultima vez se hubiera dado cuenta de que ella no podía estar sin tratamiento por tanto tiempo? A todas estas preguntas, mi respuesta es: Quizás mi mamá Yoya seguiría con nosotros. Desafortunadamente, no puedo cambiar el pasado y evitar todo el dolor y sufrimiento que mi mamá Yoya vivió, pero si puedo cambiar el futuro esforzándome para convertirme en la oncóloga que yo desearía que mi mamá Yoya hubiera tenido. Puedo cambiar el futuro contribuyendo a la lucha contra el cáncer y compartiendo esperanza, conocimiento y caridad a través de Texas 4000.

Emprenderé este viaje en bicicleta de 70 días en memoria de mi Mamá Yoya, quien luchó contra el cáncer durante cinco años con la mayor fuerza y determinación. Lo haré también por mi papá Regulo, quien estuvo junto a mi mamá Yoya en todo momento y siempre hizo todo lo posible por hacerla feliz. Además, lo haré por mi familia la cual se vio profundamente afectada por la pérdida de mi mamá Yoya a causa del cáncer, pero sigue tan unida como ella siempre lo quiso. Lo haré también por mi tía Hortencia quien venció el cáncer de mama y ha estado libre de cáncer durante 12 años. Siempre estaré agradecida con ella y con mi prima Giovanna por brindarme su apoyo cuando me mudé a los Estados Unidos. Mi prima Giovanna se encuentra actualmente luchando contra el cáncer de mama por tercera vez, y ella también es una de las personas por las que viajaré. También emprenderé este viaje por todos aquellos que han sido afectados por el cáncer y por quienes continúan luchando hasta el día de hoy.

Sería un honor para mí dedicar este viaje a usted, su familia o cualquier persona que conozca que haya sido afectada por el cáncer. Si tiene alguna pregunta o desea compartir su historia personal sobre el cáncer conmigo, por favor no dude en contactarme a través de mi correo electrónico: gloriasajuan@utexas.edu.

Unidos en la Lucha contra el Cáncer,
Gloria Sajuan